Cada fotografía comienza mucho antes de salir. Antes de coger la cámara dedico muchas horas a documentarme, investigar y comprender la historia de los lugares que quiero fotografiar. Ya sea un barrio olvidado, un edificio abandonado o un rincón desconocido de la ciudad, me interesa descubrir las historias que permanecen ocultas tras cada espacio urbano.
Mi trabajo está muy ligado a la fotografía callejera y a la fotografía urbana documental. Busco capturar la esencia de los lugares tal y como son, mostrando su arquitectura, su atmósfera. Cada proyecto es una oportunidad para explorar la ciudad o un lugar desde una mirada diferente y contar historias reales a través de la imagen.
Cuando considero que un lugar merece ser fotografiado, intento contactar con las personas que pueden ayudarme a comprenderlo mejor. Hablo con ellas, escucho sus experiencias y procuro acercarme con honestidad y respeto. La confianza suele abrir puertas que de otra manera permanecerían cerradas.
Una vez dentro, mi prioridad es siempre el respeto por los espacios y por quienes los habitan. Intento no alterar la realidad que encuentro ni invadir la intimidad de las personas. Mi objetivo es realizar una fotografía documental auténtica, mostrando lugares urbanos, espacios históricos y escenas cotidianas desde una perspectiva sincera.
Creo que las mejores fotografías urbanas nacen de la observación y del respeto. Los secretos que me cuentan, las historias que descubro y los rincones que me permiten conocer forman parte de una experiencia única que intento transmitir en cada imagen.
No entiendo otra manera de hacer fotografía. Para mí, una buena fotografía callejera o urbana no solo muestra un lugar, sino también la historia.